martes, mayo 26, 2009
lunes, mayo 18, 2009
domingo, mayo 03, 2009
la perla
Calle 13 + Rubén Blades: pasado, presente y futuro de la música latina. Respeto máximo. Y qué lindo vídeo...
viernes, mayo 01, 2009
el cierre del Café España

En ocasiones habíamos criticado su aproximacion un pelín rancia al jazz, pero en el fondo nos encantaba sentarnos en esas contundentes mesas de mármol y beber un buen Verdejo envueltos en el humo azul de los cigarrillos. Por su escenario vimos desfilar con orgullo a amigos como Stromboli o Medio Cabalo. A carismáticos bluesmen del otro lado del charco y a segovianos enamorados del tango arrabalero. A los Maga más adorables y acústicos, a Matt Elliott llevándonos de la mano al abismo y a Berg Sans Nipple sacando chispas doradas de su pedal de loops.
Sencillamente, era uno de esos lugares con una solera y un encanto que lo hacen único, además de una auténtica institución de la cultura vallisoletana, con más de 2.000 conciertos a sus espaldas. Un lugar de música y de encuentros. De glory nights. Era uno de esos sitios que uno piensa que siempre van a estar ahí. Pero no. Nos hemos enterado todos de repente: el Café España cierra sus puertas. Y encima por feos motivos económicos.
Ayer recibí varias llamadas para tomarnos la última y celebrar la despedida de tan emblemático local, pero lamentablemente no pude ir. Al menos me consuela pensar que hacía solo un par de días había estado desayunando allí despreocupadamente y charlando largo y tendido, sin sospechar el triste destino que le aguardaba. Quizás es mejor así.
Sencillamente, era uno de esos lugares con una solera y un encanto que lo hacen único, además de una auténtica institución de la cultura vallisoletana, con más de 2.000 conciertos a sus espaldas. Un lugar de música y de encuentros. De glory nights. Era uno de esos sitios que uno piensa que siempre van a estar ahí. Pero no. Nos hemos enterado todos de repente: el Café España cierra sus puertas. Y encima por feos motivos económicos.
Ayer recibí varias llamadas para tomarnos la última y celebrar la despedida de tan emblemático local, pero lamentablemente no pude ir. Al menos me consuela pensar que hacía solo un par de días había estado desayunando allí despreocupadamente y charlando largo y tendido, sin sospechar el triste destino que le aguardaba. Quizás es mejor así.
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